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Un discurso un poco contradictorio. |
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Paisajismo epidérmico vs. Demandas sociales: La inclusión sin garantías. |
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La situación de los habitantes del sector es presentada ambiguamente en los videos anteriores. Por un lado se dice que “la renovación urbana no es un desplazamiento, la renovación urbana es un progreso”. Y en el otro video referente a los auxilios económicos se expresa que: “A los inquilinos se les hizo un reconocimiento, ya que nos están colaborando a desplazarse, para nosotros poder hacer la construcción de la sede de la Fiscalía. Entonces es un proceso muy bonito, un proceso concertado que se ha venido adelantando y se está construyendo tejido social en esta zona.” Aunque la construcción del Puesto de Atención al Cliente se presente como una posibilidad de cercanía y participación, los habitantes de San Pascual no han sentido acompañamiento integral y todavía no se ven recogidos en un plan social en el cual se tengan en cuenta sus opiniones e inquietudes. Por otro lado, aunque el Acuerdo N°300 del Concejo que aprobó la exoneración de impuestos a los inversionistas exige unas líneas estratégicas para mitigar los impactos de la renovación y acompañar a la comunidad, esto no representa una garantía para la solución de los posibles conflictos, ya que no especifica los mecanismos que puedan garantizar que los derechos de los pobladores no sean vulnerados, sino que son resumidas en unos lineamientos que se pueden prestar para manejos ambiguos. Y cómo esperarlo, si los habitantes dicen que los datos sobre las condiciones sociales que presentó la EMRU en su proyecto, no se ajustan a las realidades. Por otra parte, el gerente de la EMRU explica en el video que la gente va cada vez menos al centro porque no hay parqueaderos, pero al mismo tiempo se concibe que este espacio es estratégico porque miles de personas lo visitan a diario. Pero, ¿por qué una plataforma comercial? Si nos fijamos en el discurso que presenta los aspectos negativos del centro en la actualidad, nos topamos frente a un argumento cuya centralidad es el aspecto negativo o desviado del comercio que allí circula. Por un lado, se expone que dicho comercio es “altamente complicado” en la medida en que su acceso es difícil para quienes no tienen donde parquear sus vehículos (asumiendo además que la mayoría de la gente que va al centro para el consumo, lo hace mayoritariamente en un medio de transporte particular). Por otro lado, la desorganización del comercio informal se expone como otra explicación de este carácter complicado, y a esto se le suma la inseguridad, la violencia y la drogadicción como aspectos que inciden directamente en la disminución de personas que van al centro. Existe una contradicción en las ideas de que aunque la ciudad es monocéntrica y alberga diariamente una gran masa de gente, las personas van cada vez menos al centro, y de que la economía de esta zona va en caída libre pero al mismo tiempo circula un gran capital en el sector. Estas dos dinámicas no se corresponden, ya que el comercio informal y desorganizado que existe en el centro mueve una gran cantidad de dinero, y no es el principal elemento que explica la caída de la economía, la cual podría verse afectada en el precio del suelo, que si se está viendo afectado, pero que de ninguna manera afecta a todas las personas, mucho menos a quienes trabajan en la informalidad. Estos videos están refiriéndose mayoritariamente al sector que está ubicado al frente del Palacio de Justicia, sobre la carrera 10, ya que fueron emitidos justo cuando se estaba llevando a cabo la negociación y compra de los predios donde se construirá la Sede de la Fiscalía. Hasta el día de hoy, se prioriza la oferta del proyecto hacia los inversionistas, cuya dimensión económica y comercial supone una gran cantidad de beneficios ¿Se podría decir que el Paraíso al que alude el nombre del proyecto tiene algo que ver con un paraíso fiscal? No planteo que Ciudad Paraíso sea un paraíso fiscal novedoso en esta ciudad, pues otros proyectos de renovación urbana de gran envergadura como Ciudad Salud en Bogotá y la Ruta N en Medellín comparten algunas características como el hecho de consolidarse como centros de atracción de capital extranjero con los beneficios tributarios para los inversionistas. Podemos asociar el discurso de Ciudad Paraíso con respecto a lo público, a lo que Fabio Velásquez denomina como paisajísmo epidérmico, refiriéndose a la manera en que en nombre de lo cívico, se justificó la transformación urbana desde un punto de vista ambiguo donde la parte social está vaciada de contenido y se convierte en una bandera que invisibiliza la construcción colectiva del espacio, en nombre del sentido de pertenencia. Si bien, Ciudad Paraíso no alude directamente al civismo, todos los elementos que componen su meta incluyente, hacen referencia a aquello que sigue haciendo de la mentalidad y el sentido de pertenencia su bandera. Apostarle a la gestión discursiva en esos términos, es entre otras cosas, posibilitar que muchos se sientan recogidos dentro de un proyecto que además representa la promesa modernizadora que la ciudad tanto anhela. Pero también es invisibilizar no solo las condiciones de vida de sus pobladores en la actualidad, sino las garantías de conservar su estabilidad en el futuro. |
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Velásquez, Fabio, Ciudad y Participación. Santiago de Cali, Colombia, Editorial Universidad del Valle, 1997.