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¿EL CENTRO ES PARA TODOS? |
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Este proceso investigativo culmina tras la primera demolición de los predios que marca el inicio de la construcción del proyecto Ciudad Paraíso. Sin embargo, la tensión entre los intereses y visiones que convergen en aquel territorio permite divisar el continuo discurrir de un panorama que vale la pena seguir comprendiendo, en aras de conocer la complejidad de las apuestas frente al ordenamiento y desarrollo de la ciudad. Es importante que miremos con detenimiento la forma en que después de tantos años el centro está siento transformado, desde las diferentes perspectivas que componen su lógica, tanto desde el punto de vista urbanístico como social, para poder comprender lo que significa tener una ciudad desarrollada que pueda cumplir con los criterios de inclusión que se propone. En el proceso de ejecución del proyecto de renovación urbana Ciudad Paraíso se mezclan muchas perspectivas e intereses de los diversos sectores y actores como pobladores, recicladores, propietarios, comerciantes, bodegueros, etc.; entre quienes hay alunos que están de acuerdo con el proyecto y otros que no; hay quienes están dispuestos a irse y, quienes no. Es por ello que no se pueden fijar unas percepciones generalizadas como si fueran definitivas. Pero sí vale la pena indagar en las realidades que subyacen en las diversas formas de asumir y relacionarse con territorio y las maneras de definir lo público con miras a tener garantías de acceso y control del mismo por parte de los diferentes actores involucrados. Y al analizar la estructura del proyecto es pertinente preguntarse: ¿Es posible una ciudad competitiva que no tenga un costo sino beneficios sociales? Planteé esta pregunta como una mirada introductoria a la manera como se ha presentado el proyecto Ciudad Paraíso en la esfera mediática, donde se divisan las promesas de encontrar un centro renovado, que puede estar a la altura de las capitales más importantes del país. Este es incluso un anhelo que algunos habitantes de San Pascual han expresado, el de poder encontrar un espacio digno de mostrar en la ciudad. Sin embargo, este anhelo comienza a desdibujarse cuando ante sus ojos ven cerrarse las puertas del paraíso pues la manera en que la renovación plantea el cumplimiento del requisito competitivo, se da a partir de una acumulación por desposesión (HARVEY:2008) en la cual se argumenta que “se trata de la contraimagen de la absorción de capital mediante el redesarrollo urbano, que da lugar a numerosos conflictos en torno a la captura de suelo valioso en manos de las poblaciones de renta baja que han podido vivir en esas ubicaciones durante muchos años”. Por otra parte es necesario evidenciar la tensión generada como consecuencia de la expresión mediática de Ciudad Paraíso, que se legitima en buena medida gracias a la sobredimensión del beneficio social que reposa en la vaga idea de la inclusión en la que no se precisa quiénes son los incluidos y de qué manera. Esto genera una desigualdad para quienes todavía están ocupan el suelo de la ciudad proyectada; La especulación del suelo está estrechamente ligada a la representación despectiva del barrio y, no permite que por ejemplo los propietarios de San Pascual tengan la certeza de que van acceder a unas condiciones justas de venta, ya que el valor de uso parece estar supeditado a las reglas de juego impuestas por la EMRU con la implementación de herramientas jurídicas como la gestión del suelo y la declaratoria de utilidad pública, que imponen unas condiciones de negociación que deben aceptarse en la compra de los predios porque de lo contrario se recurre a su recuperación a partir del mecanismo de expropiación administrativa. Este es un procedimiento completamente legal, que fue establecido en la Ley 9 de 1989 y la ley 388 de 1997. Pero así como el Estado garantiza todas las condiciones para ceder los predios; impedir la especulación del suelo debería ser motivo de igual preocupación y regulación legal. Se deberían asegurar unos precios justos y alternativas contundentes de mejora en la calidad de vida como se propone en el Informe de Gestión Social del proyecto Ciudad Paraíso. En este sentido la política de inclusión y participación está en tela de juicio porque las posibilidades de los pobladores para decidir y ejercer control sobre el territorio, están delimitadas por las lógicas del mercado; como podemos apreciar gracias al seguimiento de prensa y de algunos videos oficiales ha sido recurrentemente promocionada una gran oportunidad de inversión para los gremios económicos, respaldada con la aprobación del Acuerdo 149 del Concejo de Cali y el apoyo de Camacol (Cámara Colombiana de la Construcción). Y muchas personas expresan que la posibilidad propuesta por la EMRU de recibir utilidades como parte del canje de los predios no representa para ellos ninguna garantía, sobre todo si tienen que desplazarse a lugares inciertos mientras se erige Ciudad Paraíso.
Algunas reflexiones: La experiencia social de un barrio que apenas estoy conociendo y que muestra cada vez más elementos que complejizan su análisis, lo cimienta como un viejo roble que parece resistir a los inminentes cambios de la urbanización; cuyos promotores aún no entienden (o que si entienden, se excusan en un laissez faire de actuación administrativa cada vez más acorde a los ritmos de crecimiento económico) que todo lo que compone al barrio no puede ser demolido indiscriminadamente, ni se puede meter en el contenedor de la incertidumbre y el concreto las esperanzas de quienes exigen no ser desplazados. Pues esta parece ser la promesa en la medida en que han sido históricamente clasificados en el pasado con representaciones alusivas a la “zona negra”, el lugar de la “desviación social” y la “olla”; en el presente son objeto de la aplicación de algunas políticas públicas, de mecanismos de gestión del suelo y de procesos de especulación inmobiliaria, y en el futuro de la ciudad, podrán verse condenados a caer en las negligentes garras de las políticas territoriales que no satisfacen las necesidades de los habitantes, y que gestionan un ideal utópico donde el paraíso logrará despojarse del pecado. Los pobladores han construido históricamente un punto de vista alternativo de los escenarios de construcción, participación y acceso común a lo público. El caso del reciclaje es una muestra de esto pues aunque no es la actividad laboral que da sustento a los habitantes de San Pascual, ésta no les es indiferente ya que algunas características de sus dinámicas generaron un conflicto que buscaron solucionar, recurriendo a instancias de concertación, y mostraron su capacidad de proponer soluciones que rebasan los límites del barrio y posibilitan un reconocimiento de otras formas de habitar y construir ciudad. Por esta razón, me parece importante reiterar que es en el nivel territorial que las dinámicas cotidianas se expresan, y dejan ver los dilemas que las constituyen. La infografía Territorio reciclable, residuos en disputa, recoge de manera gráfica algunos puntos centrales de la manera en que Ciudad Paraíso incrementaría la situación de desventaja de los recicladores en cuanto al control y beneficio económico del manejo y aprovechamiento de los residuos sólidos. Fue en medio de la experiencia de diálogo con los pobladores de San Pascual, sobre la historia del reciclaje que decidí ilustrar la tensión de una forma que pudiera ser localizada y al mismo tiempo se enmarcara en el contexto actual de los recicladores de la calle, quienes se han visto atropellados con el incumplimiento de la Sentencia de la Corte Constitucional T-291 de 2009, que les cede la propiedad de las basuras y las rutas selectivas como forma de garantía laboral, de respeto a la vida digna y, de posibilitar su permanencia en el oficio del reciclaje. Este territorio que se encuentra hoy en medio de disputas simbólicas y de control; de abandonos y arraigos; está siendo apisonado por finas capas en que las decisiones político-públicas proyectan el mejor destino para la ciudad en detrimento de sus pobladores, lo que se evidencia en la manera en la imagen que se ofrece del proyecto Ciudad Paraíso como un centro incluyente, con unas definiciones del territorio ideal y deseable y, al mismo tiempo de otro territorio antagónico que debe ser combatido. Esta doble dinámica de los videos institucionales denota las lógicas de los proyectos de renovación que se fundamentan en fuertes contradicciones al encarar una propuesta de desarrollo que dice no generar exclusión y despojo, pero que no garantiza la solución a las problemáticas sociales que desencadena. Jairo Rincón García argumenta en la conclusión de su análisis frente al modelo de ciudad y ordenamiento en Bogotá, que: “Ahora, se propone un modelo urbano que si bien incorpora aspectos que anteriormente no habían sido tenidos en cuenta como por ejemplo la dimensión regional o el hecho mismo de construir un modelo urbano, deja por fuera los intereses y necesidades de las comunidades urbanas, al verticalizar la construcción de política y ordenarla en torno a la planificación técnica y la economía, sin hablar de la concentración de la inversión pública en proyectos estratégicos, regularmente ligados a capitales internacionales, y sin referirnos siquiera a los procesos de expulsión poblacional, especulación y depreciación de los precios del suelo, desaparición en la práctica de programas de vivienda social e infraestructura a escala barrial. Nos enfrentamos entonces ante un modelo de ciudad que si bien pareciera ser construido para incluir, termina privilegiando el interés particular, mediante la alta especialización económica de las actividades desarrolladas en el suelo urbano, reproduciendo además patrones históricos de segregación social y espacial”.(RINCÓN GARCÍA:2010:34) Esto demuestra que estas lógicas de acción política sobre el control territorial, en realidad no pueden (y tampoco parece que pretenden) superar las contradicciones que produce transformar el territorio en aras de desarrollo, sin fijarse en las condiciones que reproducen, es decir, aumento de la pobreza, la marginalidad y la segregación socioespacial. El pasado 5 de junio de 2011 a las 10 am, se realizó una implosión controlada de las edificaciones ubicadas frente del Palacio de Justicia que corresponde a la primera fase del proyecto cuyo objetivo es erigir la Sede de la Fiscalía. Seremos testigos del avance del proyecto y, nuevamente para la ciudadanía, la construcción será prueba fehaciente de una nueva oportunidad de desarrollo y progreso: El paraíso será la ciudad utópica que por fin se habrá despojado de sus parasitos. Comulgará y ofrecerá su eucaristía a quienes logren saldar sus deudas con el infierno ilegítimo, informal, caótico y desmesuradamente atrasado de un territorio que hoy es un obstáculo para el progreso. Bienvenidos al paraíso.
Referencias bibliográficas:
HARVEY, David. El derecho la ciudad. New Left Review, noviembre-diciembre, 2008, n° 53, p. 23-42. JOHN JAIRO RINCON GARCIA, "Segregados y excluidos: modelo de ciudad y ordenamiento urbano en la ciudad de Bogotá." . En: Colombia Cuadernos De Sociología ISSN:0124-5554ed:Departamento Publicaciones Universidad Santo Tomas v.47fasc.p.63 - 108 ,2010 THEODORE, Nick; Jamie PECK & Neil BRENNERr (2009) – Urbanismo neoliberal: la ciudad y el imperio de los mercados”. Temas Sociales, Santiago, n. 66 [En CD]. |