Mapa sonoro: Nuestra batalla es no devaluarnos.


El territorio es lo que permite comprender y tejer algunas dinámicas propias y particulares que dan cuenta de aquello que contiene reivindicaciones que se cimientan como raíces, que parten de lo cotidiano. No se trata solo de concreto y estructura, susceptibles entonces de derrumbarse... no son solo casas y calles, es memoria y vida. La antropología nos permite llegar a los escollos de la importancia territorial en medio del proceso de sentido que discurre diariamente y llena de familiaridad los recorridos muchas veces no tan evidentes pero fuertemente arraigados (Segato: 2006)

Adentrarse al vínculo que algunos de los habitantes de San Pascual tienen con su territorio, en este contexto de renovación, es partir de esa patente amenaza de sentirse posiblemente desarraigados, o como muchos lo expresan, forzosamente desplazados. Es también reconocer que algunas batallas son libradas de formas muchas veces imperceptibles o marginales, quedándose en el rezago del porvenir general, ya que nunca nos damos cuenta de las microscópicas dinámicas que acontecen en la ciudad.

Parto del territorio porque como dije en otra ocasión, se encuentra en el meollo del dilema central de las ciudades de este país (del accionar político publico). Al mismo tiempo, el territorio se complejiza cuando, en estos contextos urbanos, deja entrever sus lógicas de acceso y administración, de control de recursos públicos y de relaciones institucionales. No solo vivimos bajo un techo y morimos. Estamos atravesados por minúsculas relaciones que ya naturalizadas, pierden relevancia y se someten al influjo y regulación de las transacciones de bienes y servicios. Lo público de alguna manera está dado por sentado, lo hacemos parte de los canjes cotidianos.

La tendencia a asimilar el territorio como objeto de control es la forma más usual de sentirse seguro en medio de diversas capas de soberanía que se sobreponen hasta llegar a niveles más nacionales, donde las definiciones más abstractas, pero también fuertemente arraigadas de la identidad, pasan por reconocerse como parte de un mismo territorio.

Sin embargo, pareciera que la identidad desde una perspectiva cotidiana no estuviera marcada profundamente por aquello que habitamos diariamente, un espacio de dignificación; esta situación, por el contrario, parece surgir cuando precisamente aquello que pone en jaque la dignidad, se convierte en motivo de reivindicación y lucha.

Este es el caso del barrio San Pascual, que ha estado históricamente ligado a un lugar que parece no tener cabida dentro de la ciudad sino al ser motivo de rediseño, al estar en medio de diversas proyecciones e intervenciones que lo han puesto, una y otra vez, en la mitad de un combate que actualmente, está más vivo que nunca.

Es por esto que el proyecto Ciudad Paraíso debe ser leído a la luz de quienes muestran la acumulación de un proceso histórico que han vivido en carne propia, y el cual dilucidan en términos de una posible lucha, contra la negligencia de la administración, pero también contra una representación generalizada de la sociedad caleña que los ha fijado como diferencia que yace en el lumpen de la escala social.

Carlos Córdoba, Roberto Alimentato y Francisco Fernández hablan acerca de su experiencia con las mesas realizadas con la Emru, con respecto a la experiencia cartográfica.

Esta iniciativa de poder mapear lo que la gente dice desde diversos puntos, surgió cuando comencé a indagar la página web oficial de Ciudad Paraíso, y en la categoría de información técnica, me encontré con varias cartografías que presentaban unos datos sobre los barrios San Pascual, El Calvario y Sucre. A partir de ese momento, decidí imprimirlo y hacer algunos recorridos informales para poder corroborar la información. Mi intención no era agotar toda la información presentada, pero me permitió conocer otra forma en que el territorio es representado y proyectado y asimismo, utilizarlo como pretexto para interpelar a algunas personas acerca de los contenidos del proyecto y la manera en que es presentado para la ciudadanía como proceso concertado.

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