Nuevos medios e investigación





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Bibliográficas


La innovación en tecnologías de internet, por ejemplo, depende directamente del acceso al código común y los recursos de información así como la capacidad de conectar e interactuar con otros en redes sin restricciones. Y más generalmente, todas las redes de producción en redes descentralizadas, sean o no computarizadas, demandan libertad y acceso a lo común. Además el contenido de lo que se produce –incluyendo ideas, imágenes y afectos- es fácilmente reproducido y así tiende a ser común, fuertemente resistente a todo esfuerzo legal y económico a privatizarlo o someterlo al control público.”(Antonio Negri – Michael Hardt. Commonwealth)

Desde hace un tiempo yo venía pensando qué podría decir sobre una antropología en esta ciudad, en este contexto, ad portas de graduarme, planteándome de qué forma iba a dar cuenta de lo que considero importante sobre la forma de presentar esta investigación... comencé a divagar. Desde luego, si la antropología visual (con la cual me sentí tan afín desde mis primeros pasos en esta disciplina), no gozaba de un reconocimiento y legitimidad como sí lo hace la escritura, mucho menos lo haría una página web. Más allá de pensar en las demonizantes percepciones de la tecnología y la virtualidad como argumentos negativos asociados a las sociedades del consumo, más por desconocer cómo funciona la tecnología que por la frivolidad de sus usos, sin olvidarnos de la posición en la que estamos, donde sin lugar a dudas la brecha digital está directamente relacionada con las diferencias socioeconómicas, un punto en la agenda para comenzar a desmitificar, ya que es más que la simple necesidad satisfecha de conectarse a internet y la cobertura. Es el uso de la tecnología como herramienta educativa y de comunicación puesta a disposición de la gente, lo que me parece central, cuyo fundamento en el saber compartido y de libre información se aproxima a proyectos alternativos para reciclar hardware, desarrollar, usar y distribuir software libre (libre no es gratis), y proponer en un plano común lo que antes era manejado por unos cuantos. A esto se le suma la facilidad de publicación de contenido y la creciente participación de personas en las redes sociales, como un canal democrático para opinar y plantear posiciones. Entonces consideré un hecho social coyuntural en nuestro país que da cuenta de los alcances que tiene el acceso y el manejo de la información a través de la red, (notablemente las redes sociales).

Se trata del proyecto de Ley sobre los Derechos de Autor en Internet o la denominada Ley Lleras. Hoy, cuatro de mayo de 2011, se llevó a cabo un foro del Senado para discutir algunos aspectos de este proyecto, y al senador Roy Barreras le parecía muy curioso que esta ley hubiera suscitado tanta polémica e interés, mucho más que la Ley de Garantías en otra época. La discusión que luego tuvo lugar entre algunos estudiantes, evidenciaba que es muy diciente que precisamente este tipo de proyecto genere tanto escozor, si ante una no muy clara relación con la política en este país (puesto que además la representatividad de los votos goza de poca credibilidad), existe, por el contrario, algo que toca las sensibilidades y deseos de muchas personas hasta el punto de desbordar la capacidad de transmisión vía streaming del Senado por tantos seguidores.

Más allá de pensar en tantos personajes que asumen que el Internet existe para descargar contenidos gratuitamente y otras discusiones sobre licencias y derechos, ¿no estaría sugiriendo también otras formas de participación y discusión, con gran incidencia y capacidad de acción?